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En el siglo XXIX

Traducido
© Christian Sánchez
Octubre del 2001
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Un milenio de cambios
por Ariel Pérez

(Introducción a la traducción española de
En el siglo XXIX: la jornada de un periodista americano en el 2889)

Hacia finales del siglo XIX, Verne era ya un escritor famoso. Sus novelas de nuevo tipo, que marcaron el nacimiento de un estilo diferente al del resto de los escritores de la época, lo encumbraba hacia un puesto de vanguardia en la literatura universal. Hasta el momento sus novelas de exploración científica, de glorificación y de desarrollo de la tecnología eran abundantes. Aún cuando se decía que Verne había profetizado varias invenciones futuras, lo cierto es, que todas ellas estaban cercanas en el tiempo. Solo le faltaba al genial escritor francés escribir una obra de similar corte, pero con una ubicación en tiempo y espacio mucho más lejanas que sus predecesoras.

Exactamente en el año 1889 aparece una sorprendente historia que se salía de toda cronología lógica. Con la aparición de este relato los llamados especialistas y estudiosos de su literatura se vieron obligados a reformular viejas tesis, revisar los criterios expresados con anterioridad y replantear antiguas interpretaciones en relación con su vida y su obra.

La historia en cuestión, titulada En el siglo XXIX: La jornada de un periodista americano en el 2889, es indiscutiblemente profética, tanto en su contenido como en su tono. A través de la historia se describe el transcurso de un día en la ocupada vida del dueño del periódico más grande del mundo, el Earth Herald, cuyas oficinas radican en una ciudad a la cual se le bautiza como Universal City. Con este argumento inicial Verne es capaz de brindarnos una detallada descripción de este mundo futuro, sus avances tecnológicos, sus relaciones internacionales y sus interioridades sociales.

En este mundo dibujado por Verne podemos conocer los medios de transporte de las futuras generaciones que se auxilian de máquinas tales como: los aerocoches, los aeroómnibus y los aerotrenes, los cuales han sustituido todo tipo de transporte terrestre. Las residencias de los hombres de la época son descritas de la siguiente manera: "...modernas ciudades con calles de cien metros de ancho, con casas de trescientos metros de altura, a una temperatura siempre igual...". Otra de las grandes invenciones que se nos describe está localizada en la existencia de grandes tubos neumáticos instalados a través de los océanos y por los cuales los hombres pueden transportarse a una velocidad de ¡1 500 kilómetros por hora!

En el campo tecnológico, Verne nos plantea un mundo donde existe un medio de comunicación como la telefoto; donde los hombres poseen acumuladores que generan energía de forma ilimitada; donde abundan grandes proyectores que sirven para reflejar, en las nubes, los anuncios comerciales de las grandes compañías; donde hay presencia de máquinas que afeitan, lavan y visten a sus inquilinos; donde es posible la comunicación interplanetaria que da como resultado el descubrimiento de un nuevo planeta - al que nombran Gandini - que se dice está más allá de la órbita de Neptuno; y donde por demás es conducida la comida diaria de las personas a través de grandes tuberías que desembocan en la propia casa del solicitante. Es tanto el desarrollo en el campo de la tecnología que se nos propone incluso algo sobre el cumplimiento de la reciente teoría de la hibernación del cuerpo humano, que se ha dado en llamar criogenia.

En el plano político, quizás la más importante de todas las predicciones resulta ser la anexión de Gran Bretaña y Canadá por los Estados Unidos, donde radica la ciudad que resulta ser en esta época la capital de las dos Américas. No menos interesante resulta la anexión por parte de Rusia, de algunos países orientales como India y China.

Durante varios años la historia de Verne se hizo famosa al extremo de que era publicada en casi todas las recopilaciones de ciencia ficción que se editaban. Y es, recientemente, que esta historia ha vuelto a motivar polémicas, tal y como lo motivó en su época de publicación. Pero, esta vez, no es el argumento, ni las descripciones tecnológicas avanzadas de la historia lo que ha hecho resurgir las discusiones de los estudiosos, sino las recientes pruebas aparecidas, las cuales han puesto en duda la autenticidad del relato.

Algunos estudiosos europeos han comenzado a atribuir la escritura de la historia a Michel Verne, el hijo de Julio. Por otro lado, los defensores más tradicionales de la obra del francés han reaccionado con indignidad y escepticismo. Recientemente, un biógrafo americano contemporáneo expresó:

"Quizás el salto más grande en la imaginación científica de Verne fue el cuento En el siglo XXIX: La jornada de un periodista americano en el 2889. Existen algunos criterios acerca de la autenticidad de este trabajo que se publicó por primera vez en el año 1910 en la colección de cuentos Ayer y mañana. Algunos especialistas sienten que es el trabajo de Michel Verne; pero hay dos razones importantes, sin embargo, para atribuirlo a su padre. La primera es que en el año 1885 el señor Gordon Bennett, quien era el editor de The Herald de Nueva York, le sugirió a Verne que escribiera una historia sobre cómo sería la vida en América en los próximos siglos. Verne tendría suficiente tiempo para escribirla y hubiera sido un desaire de su parte negarse a la demanda de una persona cuyo periódico figuró tan a menudo en sus trabajos. La segunda razón es que, recientemente, se ha comprobado que Julio Verne completó al menos el argumento general de la historia, según se pudo observar en una versión que fue publicada en Mémoires de l’Académie d'Amiens en el año 1890"

En contraposición a la respuesta dada por este biógrafo, varios estudiosos rebatieron sus ideas basándose en las diferentes versiones publicadas. La primera vez que esta historia apareció fue en idioma inglés y fue editada en el año 1889 en el periódico The Forum, de la ciudad de Nueva York. Al siguiente año fue traducida al francés siendo sustancialmente modificada, cambiando, incluso, el título por La jornada de un periodista americano en el 2890. Esta versión fue la que se publicó en Mémoires de l’Académie d'Amiens tal y como había expresado el biógrafo americano.

Un año después, en 1891, la historia fue impresa nuevamente con el mismo título en la sección del suplemento ilustrado del periódico francés Petit Journal. Luego de la muerte de Verne se reimprimió y fue incluida bajo el título En el siglo XXIX: La jornada de un periodista americano en el 2889, en la colección de cuentos Ayer y mañana, publicada en el año 1910. En esta última versión apareció una nota al pie de la página inicial de la historia que declara:

"Esta historia apareció por primera vez en inglés, en febrero del año 1899, en el periódico norteamericano The Forum. Luego, fue reimpresa con algunas modificaciones en francés. En la presente versión el texto original inglés es referido en ocasiones como M.J.V"

De acuerdo a la investigación de Piero Gondolo della Riva - quien fue el primero que rastreó toda la laberíntica historia editorial de este cuento - existen importantes diferencias entre la versión original publicada en The Forum y las versiones que más tarde fueron publicadas en francés.

Para ilustrar estas variaciones digamos, por ejemplo, que el día en que se desarrolla la historia es el 25 de septiembre en el original (la versión inglesa), siendo el 25 de julio en las versiones francesas; el nombre original del periódico es Earth Chronicle y luego se convierte en Earth Herald; el editor fue nombrado originalmente Fritz Napoleon Smith y luego este cambió a Gordon Benett, sin lugar a dudas en honor al citado James Gordon Bennett del famoso periódico norteamericano New York Herald. Existen también algunas diferencias en la parte textual entre la versión en inglés y las reimpresiones francesas de los años 1889, 1891 y 1910.

Estas diferencias hicieron que el propio Piero Gondollo della Riva comenzara a buscar en los archivos de la Biblioteca Nacional de París alguna información que le proporcionara una explicación a este hecho. Allí, descubrió una carta desconocida hasta ese momento, la cual estaba fechada en 1889. Era una carta de Julio Verne dirigida al hijo de Julio Hetzel, quien había asumido el manejo de la editorial luego de la muerte de su padre. En un fragmento de la carta Verne escribe:

"El artículo del que le hablé durante su visita a Amiens apareció por primera vez en el periódico The Forum de Nueva York, después de algunos acuerdos entre mi hijo y yo; fue (entre nosotros) completamente escrita por él y esto parece haberlo hecho muy feliz. De manera que... de los 1 000 francos le he dado 500 a Michel..."

La prueba entonces parece irrefutable; fue Michel quien escribió el texto original. Aparentemente, un año después de que la historia fuera publicada, Julio tomó el texto escrito por el hijo, lo mejoró y lo recirculó en algunos periódicos franceses, aún cuando nunca permitió que la historia fuera publicada (al menos mientras vivía) como parte de su colección Los viajes extraordinarios.

Al descubrirse que Michel fue realmente quien escribió la historia, muchos de los críticos de las obras del escritor francés arremetieron de nuevo con la teoría de que el galo era un escritor conservador que no había sido capaz de predecir el futuro de la sociedad o de proyectarse varios años hacia adelante en el tiempo. Sin embargo, la inesperada aparición de París en el siglo XX en el año 1994, volvió a motivar la eterna discusión entre los especialistas y estudiosos de su obra.

Pese a todo, muchos de los estudiosos e investigadores de sus escrituras admiten que En el siglo XXIX: La jornada de un periodista americano en el 2889 puede y debe ser considerada como parte de la obra de Julio Verne. Mientras se hagan nuevos descubrimientos y se continúen aportando ideas desde los distintos lugares de planeta, le invitamos a que se siente cómodamente y se disponga a disfrutar de este maravilloso paseo que significa proyectarse mil años hacia adelante en el tiempo e imaginar, al igual que lo hizo Julio Verne, que cambios deparará la rueda del tiempo para las futuras generaciones.

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