| Primera parte |
| I |
Cambio de tarjetas |
| II |
En el que se retrata física y moralmente al capitán
Servadac y a su ordenanza Ben-Zuf |
| III |
Un choque desagradable interrumpe la inspiración
poética del capitán Servadac |
| IV |
Donde el lector puede multiplicar hasta el infinito las
exclamaciones e interrogaciones |
| V |
En el que se trata de las modificaciones introducidas en el orden
físico, y cuyas causas no es posible mencionar |
| VI |
Donde se invita al lector a seguir al capitán en la primera
excursión por sus nuevos dominios |
| VII |
En el que Ben-Zuf cree deber quejarse de la negligencia del
gobernador general |
| VIII |
Donde se trata de Venus y de Mercurio, que amenazan tropezar con la
Tierra |
| IX |
En el que el capitán Servadac hace una serie de preguntas
que quedan sin respuesta |
| X |
Donde, mirando con el anteojo y con la sonda en la mano, se
pretende encontrar vestigios de la provincia de Argel |
| XI |
Donde el capitán Servadac encuentra un islote perdonado por
la catástrofe y que no es más que una tumba |
| XII |
En el que el teniente Procopio, después de hacer cuanto le
fue posible como marino, se pone en manos de Dios |
| XIII |
En el que se trata del brigadier Murphy, del mayor Oliphant, del
cabo Pim y de un proyectil que se pierde más allá del
horizonte |
| XIV |
Que empieza con tirantez en las relaciones internacionales, y
termina con un descubrimiento geográfico |
| XV |
En el que se discute para llegar al descubrimiento de una verdad, y
los discutidores se aproximan quizás a ella |
| XVI |
En el que el capitán Servadac tiene en la mano todo lo que
queda de un vasto continente |
| XVII |
Que no hay inconveniente en titular: del mismo a los mismos |
| XVIII |
Acogida que se dispensó al gobernador general de la isla
Gurbí, y acontecimientos ocurridos durante su ausencia |
| XIX |
El capitán Servadac es reconocido gobernador general de
Galia por unanimidad de votos |
| XX |
Donde se pretende probar que mirando bien se acaba siempre por ver
fuego en el horizonte |
| XXI |
La grata sorpresa que la naturaleza proporcionó una tarde a
los habitantes de Galia |
| XXII |
Pequeña experiencia, bastante curiosa, de física
recreativa |
| XXIII |
Un suceso de alta importancia que conmovió a toda la colonia
galiana |
| XXIV |
El capitán Servadac y el teniente Procopio encuentran la
clave del enigma cosmográfico |
| Segunda parte |
| I |
En el que se presenta sin ceremonia el trigésimo sexto
habitante del esferoide galiano |
| II |
Donde se enseña al lector lo que seguramente ha adivinado
ya |
| III |
Variaciones sobre el conocido tema de los cometas del mundo solar y
de otros |
| IV |
La satisfación de Palmirano Roseta da mucho que pensar |
| V |
El capitán Servadac es bastante maltratado por el profesor
Palmirano Roseta |
| VI |
Palmirano Roseta tiene razón para creer suficiente el
material de la colonia |
| VII |
El judío encuentra ocasión de prestar dinero a
más de mil ochocientos por mil |
| VIII |
El profesor y sus discípulos juegan con billones, trillones
y miles de millones |
| IX |
Donde solo se trata de Jupiter, llamado por otro nombre el gran
perturbador de cometas |
| X |
Donde se demuestra con toda claridad que vale más traficar
en la Tierra que en Galia |
| XI |
Los sabios de Galia se lanzan mentalmente a los infinitos del
espacio |
| XII |
Los habitantes de Galia celebran el primero de enero, que
terminó de una manera inesperada |
| XIII |
El capitán Servadac y sus compañeros hacen lo
único que había que hacer |
| XIV |
Donde se demuestra que los seres humanos no están
constituidos para gravitar a doscientos veinte millones de leguas del
sol |
| XV |
Primeras y últimas relaciones que sostienen Palmirano Roseta
e Isaac Hakhabut |
| XVI |
El capitán Servadac y Ben-Zuf hacen un viaje y vuelven como
habían ido |
| XVII |
La atrevida proposición que hizo el teniente Procopio |
| XVIII |
Los galianos se preparan para contemplar desde cierta altura el
conjunto de su asteroide |
| XIX |
Donde se enumeran, minuto por minuto, las sensaciones e impresiones
de los pasajeros de la barquilla |
| XX |
Contra lo que suele ocurrir en todas las novelas, ésta no
termina con el casamiento del héroe |